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Mujeres en gestión

Publicado el 10/03/2020 en Noticias UCC

En la Católica, este año, tres mujeres asumieron la dirección de unidades académicas y dos de ellas son las primeras en instalar la conducción femenina en ese cargo desde su fundación. Gisela Veritier es la primera Directora de la Escuela de Negocios ICDA, Julieta Gallino, la primera decana de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, y Mónica Cingolani la nueva decana de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales.

Conversamos con ellas y compartimos sus reflexiones sobre lo que significa la representación femenina en puestos de alta dirección, cómo lo viven desde sus respectivos ámbitos de trabajo y cuáles son los desafíos para su próxima gestión.

¿Cómo ven el lugar y el papel que tienen las mujeres en sus respectivos ámbitos laborales:  el jurídico y notarial; el político y de la gestión pública; y el mundo empresarial y de negocios?

Mónica: La representación de las mujeres en lo político y la gestión pública ha estado históricamente muy desbalanceada pero en los últimos tiempos el reclamo de paridad se convirtió en un imperativo democrático. A nivel nacional, Argentina fue, en 1991, el primer país del mundo en introducir una ley de cuotas para regular la representación de mujeres en el Poder Legislativo. Pero los progresos esenciales ocurren mucho más lentamente que los resultados electorales, y se requieren considerables esfuerzos para producir los cambios culturales que las nomas pretenden. A nivel mundial, según IDEA Internacional (2019), al ritmo de la última década, se requieren 46 años para lograr paridad de género en los parlamentos.

Julieta: En el mundo jurídico, la limitación del progreso profesional para las mujeres dentro de las estructuras más tradicionales de los estudios jurídicos tenía que ver con la compatibilidad entre la carrera y la maternidad. Se notaba un éxodo de las abogadas hacia espacios o cargos dentro del Poder Judicial que fueran más amigables con sus necesidades familiares. Esto ha ido cambiando porque los grandes estudios jurídicos han ido incorporando políticas de relaciones humanas que permiten a las mujeres crecer y desarrollarse profesionalmente sin sacrificar su vida privada. 

Gisela: En el ámbito de los negocios y lo empresarial todavía se observa que las mujeres son minoría. Pero hay distintas iniciativas que fomentan el desarrollo  profesional tanto en los negocios como desde el punto de vista del emprendedorismo. Iniciativas como el Women in Data Science que se realizó el 5 de marzo en Córdoba, el Female Founder Institute Initative para impulsar una mayor inserción de la mujer en las startups o el movimiento 2020 Women on Boards, junto con la reciente noticia de que el banco de inversión n° 1 en aperturas bursátiles, Goldman Sachs, no abrirá más empresas a la bolsa si no poseen en su directorio una mujer, son señales mundiales a favor de la diversidad.


Mujeres en gestión: la Mag. Gisela Veritier (Escuela de Negocios ICDA), la Dra. Julieta Gallino (Facultad de Derecho y Ciencias Sociales) y la Dra. Mónica Cingolani (Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales).

¿Qué significa para ustedes que las mujeres ocupen cargos directivos?

G: Creo que la era de las juntas directivas formadas exclusivamente por hombres ha llegado a su fin. Hoy eventos mundiales como Davos, manifiestan como inaceptable que no se encuentre a la mujer dentro de los puestos directivos. Hay una agenda muy fuerte a favor de esta diversidad que veo con buenos ojos ya que es necesaria y sana la igualdad de oportunidades.

M: Significa romper progresivamente con la tradicional segregación profesional que entiende la existencia de áreas que son esencialmente masculinas y femeninas de trabajo, y en la que las mujeres se concentraron laboralmente en roles de apoyo y los hombres en los más estratégicos de la gestión. Ello, además de las -muy a menudo validadas empíricamente- ventajas intrínsecas para las organizaciones que tiene la participación de las mujeres en las direcciones.

J: Que las mujeres ocupen cargos directivos, significa que vamos en camino a una equiparación justa. Las oportunidades de capacitación y de progreso las deben tener tanto los hombres como las mujeres, y la mejor persona preparada para el puesto tiene que ser la que lo ocupe, independientemente del género. Entendemos que las diferencias entre el hombre y la mujer deben ser vistas como una riqueza complementaria y necesaria para liderar empresas e instituciones.

¿Cuáles son los principales desafíos de sus próximas gestiones?

M: Fomentar la convivencia democrática y la pluralidad de voces, el diálogo y la participación responsable, todo lo cual agrega valor a las decisiones y los proyectos. Compartir valores mínimos de referencia, vinculados a los lineamientos estratégicos de la UCC, y un modo ético de hacer las cosas. 

J: Pondré mi mayor esfuerzo en contribuir a que nuestra Universidad cumpla su objetivo de incidir en la construcción de un orden social más justo, mediante la formación de abogados y abogadas, notarias y notarios competentes y comprometidos con su realidad; a través de la producción de conocimiento socialmente pertinente para  incidir en políticas públicas que mejoren la calidad de vida, en particular, de los sectores más desfavorecidos de nuestra sociedad.

G: Busco abordar los desafíos que marca el contexto 4.0, incorporando más mujeres tanto en puestos de dirección como en el ámbito de la docencia de posgrado del ICDA.

¿Y los desafíos para las mujeres en general? 

J: Seguir luchando por la igualdad de oportunidades, la equiparación y la no discriminación, más allá de ciertas postergaciones o limitaciones que conllevan nuestras elecciones personales o la propia maternidad.

M: Creo que el más importante, por la cadena de consecuencias directas que dispara, es el de las igualdades domésticas, esto es, la redistribución de responsabilidades y tareas del hogar y familiares con la aspiración de igualar el trabajo de hombres y mujeres. Es una forma de democratizar la vida cotidiana con efectos en todas las esferas.

G: Deseo que los movimientos de promoción y apoyo para el desarrollo profesional de la mujer generen una mayor conciencia de todos los actores sociales para promover su incorporación en espacios que hoy no es tan fácil acceder. Creo que todavía hay mucho camino por recorrer sobretodo abordando con mayores acciones aquellas barreras sociales, culturales y políticas con el fin de lograr la participación plena de la mujer en la toma de decisiones.

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