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Mensaje Pascual

Publicado el 05/04/2018 en Institucional

"Mirar el oficio de consolar que Cristo Nuestro Señor trae, comparando cómo unos amigos suelen consolar a otros" (EE 224).

San Ignacio de Loyola, en el libro de los Ejercicios Espirituales, propone una perspectiva para sacar fruto de los textos evangélicos de la Resurrección. El aliento que da Jesús se refiere a la cercanía de su presencia; al cumplimiento de las promesas; a su triunfo sobre la muerte y la fuerza del pecado. Jesús nos alienta para superar soledades, cerrazones, dolores y sinsentidos.

Mirar, recrear y contemplar las palabras y gestos del Señor es una enorme ayuda para encontrar las palabras y gestos que estamos invitados a dar en nuestro tiempo. Contemplando al Señor aprendemos a alimentarnos de la presencia del Resucitado por medio de su Espíritu. Contemplando al Resucitado aprendemos a ser enviados por Él a atender a las necesidades de nuestro tiempo desde la Universidad. Contemplando al Señor comprometido con la humanidad, aprendemos a comprometernos. Consolados, aprendemos a consolar. Alimentados con su presencia aprendemos a alimentar a otros.

Recientemente en México, el Secretario de Educación Superior de la Compañía de Jesús, P. Michael Garanzini, sj, alentando a formar a los estudiantes para hacer frente a un mundo fragmentado, sostuvo que existen al menos cinco “hambres” que nos motivan a actuar como creyentes desde la Universidad:

 Hambre por un conocimiento integrado: para comprender los fenómenos y resolver preguntas es necesaria la perspectiva desde diferentes disciplinas.
 Hambre de una brújula moral: necesitamos fundamentos éticos y métodos de discernimiento para enfrentar las disyuntivas de nuestras disciplinas y profesiones.
 Hambre de una comunidad genuina: valoramos y anhelamos un verdadero compromiso en torno a intereses comunes, con el fin de mejorar la situación humana.
 Hambre de un paradigma global: una explicación, historia, imagen o teoría que impulse el hecho de que somos una familia humana; luchar contra el etnocentrismo, el populismo, la demagogia y el nacionalismo.
 Hambre de una espiritualidad adulta: buscar siempre una espiritualidad para enfrentar los tiempos difíciles y confusos.

La Universidad es espacio propicio para atender a tan claros desafíos del tiempo presente. Quienes compartimos la fe cristiana lo haremos desde la certeza que el Espíritu nos ayuda a superar los temores y resistencias, haciendo llevadero lo arduo y hasta suave lo difícil gracias a su presencia. Quienes comparten otros credos o una conciencia moral que les da paz, encontrarán en tales demandas una llamada humanitaria que nos convoca y une en la reflexión y la acción.

Los cristianos nos decimos ¡Felices Pascuas! porque deseamos que la presencia del Señor se haga experiencia viva y aliento en cada uno y sea compartida en la comunidad universitaria. A todos, les deseamos una experiencia de confianza esperanzada en la humanidad a la que servimos desde la enseñanza y la investigación al estilo UCC en cada
lugar de la Universidad ¡Que tengamos el gusto de dar lo mejor de nosotros mismos!.

 

P. Dr. Alfonso Gómez SJ
Rector UCC

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