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Derechos Humanos para todos | Quom víctimas de la violencia

Publicado el 16/01/2013 en Institucional

Otra vez los Quom han sido víctimas de la violencia. Primero fue el asesinato de Roberto López, hace ya dos años. Luego las intimidaciones más variadas; en los últimos meses han sido los asesinatos (bajo el formato de “accidente” vial) de Celestina Jara y su nietita Lila Coyipé con el siguiente amedrentamiento del abuelo sobreviviente del supuesto “accidente”.

Luego en el Chaco el asesinato de un niño de 12 años y -hace pocos días- el asesinato de Juan Daniel Asijak, un joven de 16 años, sobrino del Cacique Félix Díaz.

Nada es casual

Cuesta creer que todo eso sea algo casual, infortunios de la naturaleza, imprudencias, meros hechos policiales. Hay, sin dudas, indicios serios para creer que existe una voluntad clara de exterminio de los miembros de la etnia Quom, en particular de los hermanos de la Comunidad La Primavera de la que es Cacique Félix Díaz.

Da la impresión de que hay una vergonzosa impunidad que permite que se cometan estos crímenes y que aún no haya condenados.

La raíz de esta violencia es profunda: por una parte un oscuro sentimiento discriminatorio contra los miembros de los pueblos originarios que se manifiesta –de manera escandalosa- en estos asesinatos; pero además están los intereses económicos por las tierras que habita la comunidad. Ya se sabe que el ídolo del dinero –sobre todo cuando está amparado por el poder- sólo se sacia con sangre.

Responsabilidades

Pero es peor aún el hecho de que estos asesinatos son acompañados por el silencio oficial del gobierno provincial de Formosa y del Gobierno Nacional. Un gobierno que ha enunciado una política clara respecto de la vigencia de los derechos humanos no puede permanecer en silencio y menos aún sin hacer nada ante este atropello de los derechos humanos más básicos de los pueblos originarios. Su silencio es cómplice; y su inacción es un escándalo.

Cuando recibió su Doctorado Honoris Causa, Félix Díaz dijo: “Cuando escuchaba cantar el himno Nacional: Oid mortales el grito sagrado Libertad, Libertad, Libertad”; pensaba que esa libertad que se ganó mediante la lucha; ese es nuestro objetivo, ser libres, no vivir perseguidos por la justicia. Esa libertad que hemos tenido desde el principio de nuestra existencia en este continente, hoy no la tenemos… este pueblo no quiere ser un pueblo aislado, es un pueblo que quiere vivir, quiere desarrollar su cultura como corresponde; y creo que nuestros gobernantes no están entendiendo…”

Nuestros hermanos Quom piden lo que les corresponde, lo que debería asegurársele a cualquier ciudadano: libertad, justicia y la posibilidad de vivir en paz en su tierra, con los suyos. No pueden seguir ocurriendo estos asesinatos y esta violencia; no puede seguir el silencio y la inacción oficial, no puede ocurrir que como sociedad sigamos mirando a otra parte como si no fuera problema nuestro.

Personalmente la situación me afecta por varias razones: porque el Cacique Félix Díaz es Doctor por nuestra Universidad, por lo tanto miembro de nuestro claustro; me preocupa también como miembro de la Iglesia, una Iglesia que tiene aún sus cuentas pendientes en cuanto a respeto de los derechos de los pueblos originarios. Cuentas que desde la pastoral aborigen y otros sectores eclesiales pacientemente se van saldando. Por eso no podemos callar ahora.

Pero me duele fundamentalmente como ser humano y ciudadano. Ninguna idea política o religiosa debería impedirnos ver lo obvio: nuestros hermanos Quom están siendo vejados y asesinados, sus derechos básicos no son respetados. Hay violencia en su contra.

La historia nos va a juzgar por nuestras palabras, pero también por nuestros silencios. A todos, pero sobre todo a aquellos que pudiendo hacer algo desde el poder no han hecho nada, por intereses espúreos, indolencia o cegueras ideológicas. Pesa una fuerte responsabilidad sobre aquellos que juraron defender la Constitución. El silencio y la inacción revelan también opciones. Tarde o temprano, como dice el mismo juramento: “Dios y la Patria se lo demandarán”.



P. Lic Rafael Velasco, sj
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