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Premio en la Renault Experience

Publicado el 28/12/2017 en Ingeniería

Juan Mastrolinardo, estudiante de Ingeniería Mecánica, fue reconocido por su proyecto Sandero Hybrid.

Llegará un momento en que todos los autos nuevos del mercado sean eléctricos o híbridos. ¿Qué va a pasar con los otros? Con esta idea comenzó a trabajar Juan, y el resultado fue un mecanismo para hibridizar vehículos aprovechando la energía del frenado.

Se trata de adaptar un auto común y ponerle un equipo que aproveche esa energía y la transforme en energía eléctrica para girar las ruedas. La idea es sustentable, innovadora, redituable y materialmente posible. Cuatro requisitos que pedía la automotriz para poder participar de la Renault Experience 2017. El 18 de diciembre recibió el segundo premio del concurso en la Universidad de Buenos Aires por su proyecto Sandero Hybrid.


Juan Mastrolinardo, autor del proyecto.

–¿Cómo decidiste el tema sobre el que querías trabajar?

–La idea surgió un día que volvíamos a Córdoba con mi papá bajando por las sierras de Calamuchita por esa parte de curvas. Arrancás y frenás un montón de veces. Conversábamos sobre la paradoja de que en pleno siglo XXI, una época donde tomamos energía del sol y de otras fuentes no convencionales, estamos desperdiciando la que se produce en el frenado, que se disipa en calor y se pierde.

Así fue como pensé trabajar en esto, porque justo por ese tiempo nos presentaron el desafío.

–Concretamente ¿de qué se trata?

–Se trata de adaptar un auto común y ponerle un equipo que aproveche esa energía de freno y la transforme en energía eléctrica para girar las ruedas.

Las mismas ruedas funcionan como motor y como generador para cargar la batería. Cada vez que acelerás usas la batería y cada vez que frenás cargas la batería.

En el primer tramo de acelerado, en el que se rompe la inercia, funcionaría el motor eléctrico que tiene mayor rendimiento. Cuando llega a cierta velocidad continúa el motor a combustión.

–Vos trabajaste sobre un vehículo en particular, el Sandero…

–Sí, elegí el Sandero por tener un vehículo concreto para hacer algunos cálculos con respecto a los equipos. Cada auto tiene su propia potencia de arranque. También elegí Renault porque era un trabajo para ellos, pero el proyecto se puede ampliar para cualquier vehículo.

–¿Qué le indica al motor de dónde tomar la energía?

–El auto tiene una computadora que se llama ECU. Si el motor está exigido cerca de las dos mil vueltas funciona el motor eléctrico cuando bajás las vueltas funciona a combustión.  El motor eléctrico se enciende en esos casos y el otro estaría siempre encendido.

Cuando acelerás, es el momento de mayor consumo del motor a combustión y con este mecanismo podría bajar un 30%. Es un idea para ciudad, en ruta pierde eficiencia.

–¿En cuánto tiempo podría amortizarse?

–No hay que evaluarlo desde un punto amortizable, porque el equipo podría costar cerca de cien mil pesos. Solamente la batería implica un 60% de ese costo, porque salió al mercado en 2016. Es una batería óxido de grafeno mucho más potente y con mucha más automía que las de ion de litio que son las que se utilizan en los híbridos que salen de fábrica.

Yo calculo que en los próximos años el precio va a ser mucho menor.

–¿Cuáles son las posibilidades de llevarlo a la práctica o comercializarlo?

–Como se trata de un equipo caro, concretamente a mí me parece que la propuesta podría materializarse para los planes de autos. Si vos estás comprando un cero y te ofrecen la adaptación, como lo pagás en cuotas, podrías tener tu auto híbrido sin pagar el precio de un automóvil que viene con este equipo de fábrica. 

Por ejemplo el Toyota Prius que viene híbrido de fábrica cuesta cerca de 900 mil pesos, mientras que el equipo podría costar algo más de cien mil.

–¿Tenés intenciones de seguir desarrollando este proyecto?

–La Facultad me lo validó como tesis y mi idea es crear un prototipo para exponer.

–¿Cómo evaluás la experiencia?

–Pienso que en general las prácticas te abren la cabeza y este tipo de concursos están muy buenos porque ponen a los estudiantes y también a las universidades a trabajar en un equipo competitivo para crecer, desarrollarse, aprender e investigar. Son cosas que te llevan a ser cada vez mejor.

Estaría bueno que este tipo de concursos sea parte de un plan de estudios porque por más que no ganes, en el trabajo aprendés un montón. Yo aprendí a redactar, a hacer videos y otras cosas que me suman. Me ayudó mi hermana con la redacción. Tuve el apoyo de varios profes y de mi papá.

¿Qué hacés hoy aparte de estudiar? Y ¿Cómo te decidiste por la ingeniería mecánica?

Mi papá es ingeniero mecánico así que desde chico he visto todo lo que hacía… Supongo que un poco de inspiración y de querer hacer lo que hace él. También fui a un colegio técnico.

Me gusta mucho el diseño mecánico, las proyecciones y los cálculos.

En este momento somos socios con mi papá de nuestra empresa Mastromec. Hacemos partes para Incast, una empresa de ascensores, y también armamos máquinas especiales a pedido.

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