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Alimentos de verano

Publicado el 30/01/2017 en Noticias UCC

En verano solemos alterar nuestras rutinas y la alimentación no es la excepción. Las vacaciones, las reuniones sociales y el calor generalmente hacen que nos relajemos y no cumplamos con horarios ni con restricciones a la hora de comer o que elijamos distintos alimentos que no ingerimos habitualmente. La Lic. Liliana Sánchez, jefa del servicio de Nutrición de los consultorios externos de la Clínica Universitaria Reina Fabiola y coordinadora de la carrera de Nutrición de nuestra Facultad de Medicina, nos da algunos consejos para mantener una alimentación saludable en verano.

Qué tener en cuenta a la hora de comer los días de mucho calor

Los días de altas temperaturas y humedad pueden transformarse en un riesgo grave para la salud, por eso es importante mantener una alimentación equilibrada y cubrir todas las exigencias nutricionales del organismo, no solamente con los alimentos sólidos, sino también con los líquidos. Algunas cuestiones a tener en cuenta pueden ser:

 Realizar varias comidas en el día para evitar sobrecargar el trabajo digestivo.
 Incluir leche y yogures frescos evitando romper la cadena de frío.
 Consumir al menos tres porciones de verduras y cuatro unidades de fruta por día, preferentemente las de estación porque poseen importante cantidad de agua.
 Evitar las comidas muy calientes y las que tienen alto contenido en grasa y sodio.
 Ingerir no menos de dos litros de líquido a lo largo del día  (agua con o sin gas, jugos y licuados naturales de frutas o verduras).

Dietas en verano

Muchas personas eligen realizar dietas milagrosas o que están de moda, y no tienen en cuenta que resultan contraproducentes y hasta fatales por carecer de nutrientes esenciales para el organismo, como el potasio, las proteínas, los carbohidratos, las vitaminas, los minerales e incluso las grasas. De hecho, por ejemplo, las dietas bajas en carbohidratos y altas en proteínas pueden elevar el riesgo de tener enfermedades cardiovasculares, cáncer y diabetes tipo 2. Este tipo de dietas, a su vez, terminan por producir tristeza, debilidad muscular, caída del cabello e incluso un sentimiento de fracaso al ver que podemos a veces hasta aumentar de peso. Por eso lo recomendable es llevar una alimentación saludable. Pueden disminuir las porciones en las distintas comidas, realizar actividad física, tomar suficiente agua y dormir bien. De esta forma no solo podrán adelgazar de una forma sana y mantener el peso sino que también se encontrarán en buen estado anímico y emocional.

Cadena de frío

La pérdida de la temperatura óptima de refrigeración o congelación, en cualquiera de las etapas, perjudica la seguridad y la calidad del alimento. Por eso mantener la cadena de frío resulta fundamental a la hora de garantizar la seguridad alimentaria, por lo que todos los eslabones implicados, desde productores hasta distribuidores, deben poner especial atención en preservarla. Pero de nada serviría esta labor conjunta sin la colaboración del consumidor final. Cualquier persona que consuma alimentos que han perdido la cadena de frío corre el riesgo de tener una intoxicación alimentaria cuyos síntomas pueden ser malestar general, cólicos abdominales, nauseas, vómito, diarrea y deshidratación.

Los alimentos que corren mayor riesgo son las carnes, los pescados crudos o mal cocidos, los huevos crudos (mayonesa casera), los mariscos y los fiambres, entre otros. Estos alimentos pueden tener hongos, bacterias y parásitos como la salmonella, la escherichia coli o botulismo, que si no se neutralizan con la cocción pueden causar dolor abdominal, vómitos, diarrea, fiebre, etc. Nos damos cuenta de que se encuentran en mal estado porque cambia el color y el olor. Por su parte, los lácteos como la leche, la crema y el yogur también se encuentran dentro de los alimentos de riesgo y nos podemos dar cuenta porque al calentar la leche, al utilizar la crema o al abrir un yogur se siente olor ácido.

Para prevenir enfermedades es mejor evitar comer el alimento crudo o mal cocido y lavar las frutas y verduras antes de ingerirlas. Se deben cocinar las carnes apenas se descongelen y refrigerar los huevos hasta que se consuman. También deben envasarse correctamente las verduras, las frutas y las carnes y hervir los alimentos, por un mínimo de diez minutos antes de consumirlos. También se recomienda no comprar alimentos que hayan sido envasados en forma casera como los escabeches. 

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