Studia Politicae

Ana Bárbara Boccardo

Las relaciones comerciales entre Argentina y el Sudeste Asiático
1990 - 2003 
 
 
Introducción
A comienzos del nuevo siglo, es posible afirmar que gracias al enorme avance de los medios de transporte y especialmente de las comunicaciones, las personas se encuentran cada vez más interconectadas en un planeta que tiende a achicarse y a volverse cada vez menos desconocido para gran parte de los individuos.
Podemos afirmar también que este proceso de acercamiento no se da sólo entre los hombres considerados individualmente, sino que también las organizaciones e incluso los Estados se vuelven protagonistas de esta transformación; por ello se ven cada vez más compelidos a interrelacionarse con motivos diferentes: para cooperar entre sí; para alcanzar metas comunes, o para hacer frente a amenazas que los afectan atravesando las fronteras, de una forma que no era imaginable hace apenas algunas décadas atrás.
Nuestro país, como parte de este "sistema mundial", no se ha mantenido al margen de estos cambios, sino que, muy por el contrario, Argentina se ha visto en la necesidad de adaptarse a ellos para formar parte efectiva del sistema. Con este motivo, comenzó a establecer y ampliar sus relaciones de todo tipo - económicas, culturales, diplomáticas, etc. - con el resto del mundo. Lo cual, por supuesto, incluye a los países del Asia Pacífico, que constituye el área en la cual centraremos nuestra atención a lo largo de todo este desarrollo.
Llegando ya al objetivo concreto planteado en el mismo, podemos afirmar que este trabajo pretende orientarse a la investigación - aún meramente exploratoria - acerca de cuál ha sido el grado de fluidez y los rasgos que caracterizaron las relaciones comerciales entre Argentina y los países que forman parte de la subregión conocida como "Sudeste Asiático", a partir de la década de 1990 hasta el presente año.
El trabajo se verá dividido en varias etapas: en una primera parte, como se observará a continuación, se intentará explicitar con mayor precisión la delimitación de la temática a analizar.
Posteriormente, se describirá el momento preciso en que se produjo el establecimiento de relaciones diplomáticas de nuestro país con los países de la subregión del sudeste asiático, a manera introductoria de dicha temática.
Más tarde, se analizarán algunos elementos necesarios de tener en cuenta de los propios países asiáticos destacados, como así también algunas características que presenta el comercio argentino hacia esta región, a lo que luego seguirá una descripción concreta sobre la forma en que se ha desarrollado el comercio hacia dichos  países, analizando más en profundidad los casos concretos de aquellos Estados más relevantes para Argentina en relación a las cuestiones comerciales: Indonesia, Malasia, Tailandia, Singapur, Filipinas y Vietnam.
Por último, se pretende, luego de haber logrado cumplimentar con todos los apartados precedentes, arribar a una serie de conclusiones que resulten de utilidad y proporcionen información adecuada y pertinente que con el objetivo de eliminar algunas de las inquietudes que puede suscitar nuestra temática.
 
 
Delimitación del objeto de estudio
Antes de comenzar con el desarrollo del tópico seleccionado , es necesario realizar una serie de aclaraciones respecto del objeto de estudio que se intenta abordar, partiendo de la afirmación que guía este trabajo.
En primer lugar, como ya se adelantara, el objeto de este escrito consiste en analizar las relaciones comerciales de Argentina con los países del sudeste de Asia, procurando establecer algunas tendencias, como así también determinar el grado que las mismas han alcanzado, para culminar extrayendo algunas conclusiones útiles de los indicadores económicos que se tomarán como base del análisis.
En segundo lugar, la delimitación temporal - desde 1990 hasta la actualidad - responde a necesidades de dos tipos: por un lado, requerimientos meramente pragmáticos, como son la disponibilidad de espacio de escritura y de material bibliográfico, que, según se pudo verificar, resulta mucho más abundante en el período de tiempo que abarca los últimos trece años. Además, ello coadyuva a obtener datos actualizados, que por el mismo motivo pueden considerarse más útiles de cara a la toma de decisiones en cuestiones comerciales con los países del Sudeste Asiático en un futuro próximo. Por otro lado, la bibliografía consultada coincide en afirmar que durante la década del ´90 se produjo una profundización de las relaciones diplomáticas y económicas en general, fenómeno que no se había registrado durante décadas anteriores; lo cual confirma la argumentación acerca de que resulta adecuado analizar los indicadores correspondientes a este período.
Por último, la delimitación espacial - países del Sudeste Asiático - se basa en la distinción realizada por el Dr. Eduardo Oviedo[1], la cual incluye en dicha área a los Estados de Brunei, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Singapur, Tailandia y Vietnam. En otras palabras, se trata del conjunto de países agrupados en la Asociación de Naciones de Sudeste Asiático (ASEAN), lo cual permite realizar un análisis de las principales variables afectadas al comercio exterior hacia los países mencionados por separado o agrupados en la citada organización. La elección de esta región responde, de la misma forma, a impedimentos relativos a la falta de espacio de escritura, lo cual torna imposible investigar a la totalidad de la región de Asia Oriental, como así también a motivaciones personales.
Hechas estas indicaciones iniciales, pasaremos ahora al desarrollo concreto del trabajo. 
 
Argentina y el Sudeste Asiático
A modo de breve introducción, pasaremos a identificar los distintos momentos en que nuestro país estableció relaciones diplomáticas con cada uno de los Estados del Sudeste Asiático, como una forma de determinar el inicio de las interacciones que luego se analizarán con mayor profundidad en su aspecto económico durante los ´90.
En este sentido, podemos decir que el primer país con el que Argentina estableció relaciones diplomáticas fue Filipinas, en 1948, dos años después de haber reconocido su independencia.[2] Al mismo, le siguieron Tailandia en 1955, Indonesia en 1956 (cabe aclarar incluso que ya en este primer momento se planteaba la preocupación por la ausencia de relaciones comerciales directas entre ambos países); Vietnam en 1959 (aunque más tarde se verán interrumpidas por la guerra con Estados Unidos, llegando a normalizarse en 1973); Camboya en 1960; Malasia en 1963. La tercera oleada de establecimiento de relaciones diplomáticas se da en la década del ´70: Singapur en 1974; Laos y Myanmar en 1975. El último Estado de la zona con el que se establecieron dichas relaciones fue Brunei, en el año 1994, diez años después de su independencia.[3]
Lo que demuestra esta dispersión de fechas es que resultaría muy difícil encontrar un patrón común que permitiera analizar las relaciones comerciales si éstas se tomaran desde el establecimiento de relaciones diplomáticas con cada país, ya que el estudio se tornaría muy disímil aún dentro de la propia región, y carecería de sentido la realización de un análisis de tipo comparativo. Este es otro de los motivos por los cuales se ha tomado una fecha - podríamos decir - relativamente imparcial, como es la década del ´90, en la cual, además, se han dado los avances más significativos en lo que concierne al tema que nos ocupa, registrándose un marcado aumento del comercio exterior en este período.
 
Algunos elementos a tener en cuenta
En principio, cabe hacer algunas reflexiones sobre la subregión del Sudeste Asiático, importantes para comprender las dificultades y oportunidades que ofrece el mercado de esta zona a nuestro país.
Como ya dijimos, la totalidad de estos Estados se encuentra representada en la ASEAN, conformada como un proyecto de cooperación económica regional, de tipo intergubernamental.[4] Actualmente es considerada la cuarta zona comercial del mundo, después de Estados Unidos, la Unión Europea y Japón.[5] Sin embargo, el comercio de Argentina hacia esta zona del globo se mantiene en proporciones muy bajas respecto de aquel desarrollado con los principales socios de nuestro país. Si tomamos en cuenta la totalidad de los intercambios comerciales hacia la región de Asia – Pacífico, podemos observar que los mismos han aumentado durante la década del `90;[6] no obstante, es necesario tener en cuenta que gran parte de estos flujos de importaciones y exportaciones se encuentran muy concentrados en un grupo pequeño de países, compuesto principalmente por Japón, China, Taiwán y Corea del Sur. Por lo tanto, como vemos, ninguno de los países de la región del sudeste de Asia abarca una parte mayoritaria del comercio exterior argentino, sino que éste se orienta más hacia el nordeste del dicho continente.
De esta forma, Argentina, si desea buscar las causantes del bajo nivel de intercambio hacia la zona ASEAN, se debería tener muy en cuenta algunos de las cuestiones que se desarrollan a continuación, que pueden resultar determinantes para las posibilidades o no de exportación hacia esta región.
Siguiendo a Bekinschein y Moneta,[7] es notoria la existencia de “espacios vacíos” en cuanto a las relaciones comerciales con el área en cuestión. Según los autores, el primer rasgo que caracteriza a las relaciones mutuas es el desaprovechamiento de la expansión de las economías asiáticas, ya que los volúmenes de intercambio se han mantenido a un nivel muy bajo. Por otro lado, el patrón de comercio también se presenta como desfavorable a las economías latinoamericanas y argentina en particular, ya que el 85% de los productos que exporta nuestra región está formado por bienes intensivos en recursos naturales, mientras que las importaciones desde el Este Asiático se constituyen mayormente en bienes manufacturados, de consumo final o insumos industriales. Por lo tanto, es de esperarse que los intercambios se produzcan de manera cada vez más desigual, y el comercio continúe siguiendo un patrón de tipo interindustrial y no intraindustrial.[8] Por otra parte, algunos de los países aún mantienen altos derechos de importación y restricciones respecto de bienes que Argentina produce habitualmente; y es de notar, además, que nuestro país debe competir, en muchas de sus exportaciones, con productos de Australia y Nueva Zelanda, que por su ubicación geográfica poseen un acceso más libre hacia la región asiática.
Fuera de estas cuestiones, en esta área geográfica es necesario distinguir, además, una serie de asimetrías que resaltan la inexistencia de una relativa homogeneidad entre los distintos países que conforman el ASEAN. La más notable de ellas es la asimetría económica: un ejemplo de ello es que mientras en Singapur el ingreso per cápita roza los 30.000 dólares, en Camboya y Laos, los países más pobres de la región, el mismo no alcanza los 1.500 dólares.[9] Se observa así un mercado absolutamente segmentado, que requeriría de diferentes productos - en el caso que Argentina considerara seriamente las exportaciones hacia esta zona - que permitieran satisfacer las demandas de la población.
Por otro lado, existe una gran heterogeneidad racial, religiosa e incluso cultural hacia el interior y entre los Estados del bloque ASEAN, lo que dificulta aún más la comprensión acabada de esta área, con el consiguiente desaprovechamiento de oportunidades de incrementar el comercio exterior.
A las dificultades mencionadas, cabría agregar algunas otras que generan problemas al momento de decidir la conveniencia o no de exportar hacia estos países: el alto grado de desconocimiento de la región en general, los costos (en materia de inversión y transporte) que continúan siendo altos, y mayormente, la distancia psicológica que separa a las dos regiones, por nombrar solo algunos.[10] Además, es indispensable tener en cuenta, como ya se adelantara, es el análisis sobre la competitividad o complementariedad de Argentina y la ASEAN, ya que ello influirá de forma directa sobre la posibilidad o no de llevar adelante un comercio significativo con estos países.[11]
 
El comercio hacia el Sudeste Asiático
Teniendo estas dificultades en mente, es posible ahora establecer algunas tendencias en lo que respecta a la forma en que se han desempeñado las relaciones comerciales con el sudeste asiático desde 1990 hasta la actualidad. Para ello, resultarán de gran utilidad los cuadros y gráficos que se encuentran en los Anexos 1 y 2, los cuales permitirán mayor claridad expositiva.
Como se puede observar en el primer cuadro (Anexo 1), se registran variaciones en las tendencias de las exportaciones de Argentina hacia los países del Sudeste Asiático. En principio, desde inicios de la década del '90 se observa un incipiente aumento en las exportaciones, que se mantiene aproximadamente hasta los años 1999 - 2000, con algunas variaciones entre los distintos países. Por otro lado, es significativo el hecho de que el comercio se ha centrado, durante buena parte de la década pasada, e incluso hasta la actualidad en cinco países: Filipinas, Malasia, Indonesia, Singapur y Tailandia, siendo las cifras correspondientes a Laos, Camboya, Vietnam, Myanmar y Brunei prácticamente irrelevantes, lo que se refleja incluso en la falta de datos en estadísticas oficiales acerca del comercio desarrollado con esos países.[12]
Si analizamos los totales de exportaciones por año, descubrimos que luego de una caída en el año 1991, se produce un crecimiento casi constante hasta el año 1997. (cuadro 4). Luego de lo cual se produce una caída hasta 1999 y un leve repunte en el año 2000, para registrar a partir de allí un aumento permanente hasta la actualidad.[13] Esto podría explicarse por los distintos acontecimientos que tuvieron lugar en este período: por un lado, la llamada "crisis asiática", que afectó en gran medida a algunos de los países de la región, los cuales debieron tomar drásticas medidas para evitar una decadencia económica mayor; y por otro lado, los sucesos que tuvieron lugar en Argentina: recesión, inestabilidad política, etc.
El aumento en las exportaciones a partir del año 2001 resulta muy significativo en comparación con los años anteriores, lo cual también podría explicarse por la coyuntura económica por la cual estaba atravesando nuestro país; ya que a partir de la devaluación del peso, nuestras exportaciones comenzaron a ser más competitivas, lo cual puede haber influido en la suba de las mismas hacia la región.
Por otro lado, los mayores montos de exportación se han producido hacia Malasia, Indonesia y Tailandia, siguiendo los montos relativamente significativos de Singapur y Filipinas, mientras que el mayor aumento se ha producido hacia Vietnam, aunque dista mucho de alcanzar las cantidades de exportación de los países nombrados en primer lugar. (más información en Anexo 2, gráfico 1).
Por último, cabe hacer una observación adicional respecto de la magnitud de exportaciones hacia esta región: si bien las mismas han aumentado considerablemente en los últimos años, siguen siendo muy pequeñas en comparación con los montos registrados en los principales destinos de exportación argentinos: como ejemplo, podemos citar que en el año 2000, el total de exportaciones de nuestro país sumaba 26.298 millones, mientras que la totalidad de las exportaciones hacia el este asiático sólo alcanzaba los 580 millones, según estadísticas del FMI. Asimismo, casi el 65% de las exportaciones hacia esta zona se centran en cinco rubros: Cereales, Alimentos para Animales, Grasas y Aceites animales y vegetales, Semillas y frutos oleaginosos, Minerales, escorias y cenizas. Por lo que se puede observar, en ninguno de estos rubros se incluyen productos de gran valor agregado, sino que son, mayormente, materias primas o manufacturas de origen agropecuario.[14]
En lo que respecta a las importaciones, (anexo 1, cuadro 2) también se pueden observar tendencias interesantes. En principio, las mismas registran un aumento casi constante (a excepción del año 1995) hasta el año 2000, para comenzar a decaer levemente en 2001 y luego más estrepitosamente a partir del 2002, lo cual también puede ser explicado por los acontecimientos sucedidos en nuestro país en este período. Es significativo que el aumento se mantenga durante casi toda la década del ´90, lo cual implica que la crisis asiática no impidió que los flujos de importación se mantuvieran e incluso aumentaran, contrariamente a las exportaciones que sufrieron una importante contracción.
Los países que concentraron la mayor cantidad de importaciones en este período hacia nuestro país se corresponden con aquellos receptores de mayor cantidad de exportaciones, es decir: Malasia, Singapur, Indonesia, Tailandia y Filipinas. Es considerable el aumento de importaciones de Vietnam (aunque siguiendo la tendencia general de descenso a partir de 2001), pero se mantiene muy alejado de los valores de los cinco países importadores mayoritarios. En lo que respecta a Camboya, Laos, Myanmar y Brunei, se produce el mismo inconveniente que en el caso de las exportaciones, es decir, la carencia o fragmentación de datos que impide un análisis más completo y coherente del comercio hacia estos países. Lo que nos hace pensar que el comercio hacia dichos Estados es prácticamente irrelevante en el caso de nuestro país, como ya lo hemos observado en el estudio de las exportaciones.
Asimismo, tampoco resulta relevante la totalidad de importaciones desde la zona, ya que si bien ha aumentado considerablemente en la última década, los valores aún siguen siendo muy pequeños en comparación con los montos de importaciones totales. Como ejemplo, sirva decir que en 1999 el valor total de importaciones de nuestro país ascendió a 25.508 millones de pesos, mientras que las importaciones desde la región sólo alcanzaron los 560 millones. (ver Anexo 2, gráfico 2). A su vez, más del 60% de las mismas se concentró en cinco rubros: Máquinas y aparatos eléctricos; Calderas, máquinas y artefactos mecánicos; Autos, tractores y otros vehículos; Productos químicos orgánicos; e Instrumentos ópticos, fotográficos y cinematográficos. Como vemos, productos que concentran más valor agregado que las exportaciones argentinas, constituyendo manufacturas o insumos industriales[15].
Por otro lado, si comparamos los saldos de exportaciones e importaciones (Anexo 1, cuadro 4) durante la totalidad del período, podemos observar que los mismos presentan grandes variaciones. (Ver Anexo 2, gráfico  4).
Según los datos analizados, Argentina mantuvo altibajos en sus relaciones comerciales con esta región. Por un parte, se registra un superávit entre los años 1990 – 1992, que demuestra una tendencia a la baja, mientras que en 1993 - 1994 comienza a existir un déficit, aunque de proporciones no muy importantes. Desde 1995 – 1997 el saldo del balance comercial vuelve a ser positivo (con la misma tendencia a bajar que en los años 91-92), para tornarse negativo en el período 1998 – 1999. Mientras que desde el año 2000 en adelante, los superávits de nuestro país han mostrado una tendencia creciente, muy superior a la registrada en los períodos anteriores. Tal es el caso del año en curso, ya que si bien las estadísticas corresponden al primer semestre de 2003, el saldo positivo es de más de 439 millones de pesos. Como ya se dijo, es significativo el cambio que se produce a partir de la devaluación en nuestro país, ya que no solo hubo un aumento de las exportaciones (como se puso de referencia en el análisis de los cuadros anteriores), sino que las importaciones bajaron de una forma muy importante en el año 2002 y en lo que va del 2003.
Sin embargo, si los saldos son analizados hacia cada país del sudeste asiático (anexo 1, cuadro 3), vemos que también existen grandes fluctuaciones en cuanto a los montos de importación y exportación y varían a su vez en los distintos años: con Malasia se han registrado en todos los años saldos positivos, con ciertas variaciones en los montos (desde el `94 hasta el `97 se observa el mayor pico de superávit). En el caso de Indonesia, el balance se ha presentado positivo a excepción de los años 1998 a 2001; algo similar a lo que ocurre con Filipinas, en la cual se ha registrado un déficit en los años 1998 – 1999; y con Tailandia, con la cual existe un saldo negativo en los años 1997 - 1998. Singapur, por el contrario, sigue la tendencia opuesta, ya que hacia dicho país se registró un déficit constante en la totalidad del período analizado, a excepción de 1991[16]. Con Vietnam es importante la tendencia de superávit que se ha registrado en los últimos años, si bien los montos comerciados, como ya dijimos, son mucho menores a los de los cinco países analizados anteriormente. Con los demás Estados de la región (Brunei, Camboya, Laos y Myanmar), como consecuencia de la falta de datos anteriores, los datos resultan muy segmentados y las cantidades poco relevantes. Es importante también, analizada caso por caso, la recuperación que sufre nuestro comercio exterior a partir del año 2001, como ya se vio también en el estudio de los saldos generales.
Como vemos, existen diferencias - a veces significativas - respecto del comercio que ha llevado a cabo Argentina hacia el Sudeste Asiático desde la década pasada analizándolo según los diferentes países, lo cual se refleja en los indicadores de comercio utilizados. Es por esto que se ha optado por analizar dichos indicadores individualmente y no tomando a esta región en su conjunto, conformando la ASEAN, lo cual hubiera empobrecido el análisis y privado de obtener datos valiosos y en algunos casos muy curiosos.
 
Consideraciones Finales
Luego de la exploración bibliográfica y el análisis de datos realizado, podemos hacer algunas reflexiones interesantes.
En primer lugar, como ya se advirtió en un principio, este trabajo no pretendió constituirse en un estudio acabado sobre la temática; muy por el contrario,  puede ser considerado una mera introducción al estudio – muy vasto, por cierto – de algunas cuestiones del comercio exterior hacia estos países, sobre las cuales existe en la mayoría de los casos una gran dosis de mito y desconocimiento que impide un estudio objetivo y profundo de la región. Por esto, un primer objetivo consistió en realizar una mínima caracterización del comercio hacia dicha zona, con sus posibilidades y dificultades. Lo cual, a nuestro entender, mínimamente ha sido logrado: principalmente, para dar respuesta a la necesidad de situarnos en un cuadro de situación en el cual existen desventajas - muchas - pero también potencialidades que podrían ser exploradas con el objetivo de cambiar la situación vigente de escaso relacionamiento.
En segundo lugar, creo que los resultados obtenidos a través de los cuadros y gráficos aportan mucha claridad al análisis, e incluso pueden sorprendernos: tal es el caso de los superávits obtenidos durante gran parte de la década del ´90 hacia varios de estos países.[17] Asimismo, tales cuadros nos muestran una realidad en la cual el Sudeste Asiático ocupa un lugar muy poco relevante en lo que respecta al comercio con nuestro país. Razón por lo cual creo que estos indicadores deberían ser una señal a tener en cuenta para intentar transformar esta situación en un futuro próximo; Argentina necesita diversificar sus mercados, aunque, evidentemente, sólo podrá hacerlo si las condiciones de estos países lo permiten.
En mi humilde opinión, creo que este tipo de trabajos resulta de mucha utilidad en la posibilidad de constituirse en un pequeño aporte que permita continuar en la búsqueda de certezas y a su vez amplíe el horizonte de investigación hacia este tipo de cuestiones, para que el halo de misterio que rodea a la región Asiática en general pueda ser superado, y de esta forma se encamine hacia el mejor aprovechamiento de las oportunidades que dicha región nos ofrece (como así también, hacernos conscientes de nuestras propias limitaciones). Esa es la mayor enseñanza que, creo, debemos ser capaces de comprender.
             
Anexo 1: Cuadros
Cuadro 1: Exportaciones desde la República Argentina hacia el Sudeste Asiático (en mill. U$S)

Cuadro 2: Importaciones hacia la República Argentina desde el Sudeste Asiático (mill. U$S)

Cuadro 3: Saldos comerciales de la República Argentina con el Sudeste Asiático por país (en mill. de U$S)

Cuadro 4: Saldos comerciales generales (en mill. de U$S)

Anexo 2: Gráficos

Gráfico 1

 
Fuente: Elaboración propia en base a información del cuadro 1

Gráfico 2


Fuente: Elaboración propia en base a información del cuadro 2


Gráfico 3


Fuente: Elaboración propia en base a información del cuadro 3


Gráfico 4


Fuente: Elaboración propia en base a información del cuadro 4


Bibliografía
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- UNIDAD ANALÍTICA ASIA PACÍFICO. “Importaciones y exportaciones argentinas desde y hacia Filipinas 1995/1996”. En: www.asiayargentina.com

Notas

[1] Oviedo, E. Argentina y el Este Asiático. La política exterior de 1945 a 1999. Universidad Nacional de Rosario, 2001. p.35.
[2] Oviedo, E. Op.cit. p.77-78; 107-108; 116-117; 145-146;
[3] No pretendo entrar aquí en los pormenores del establecimiento de relaciones diplomáticas con cada uno de los países del sudeste asiático, ya que ello no constituye estrictamente el objetivo a analizar. El objeto de esta introducción es meramente informativo y solo intenta poner de relieve datos que resultan interesantes en la relación bilateral entre Argentina y los distintos países mencionados.
[4] La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático se constituyó en 1967, por cinco países que buscaban, en aquel momento, conformar una suerte de "bloque anticomunista", que contuviera el avance de esta ideología en la región. En el momento de su conformación, incluyó a Malasia, Tailandia, Filipinas, Indonesia y Singapur. Con el correr de los años, sin embargo, la Asociación se ha ido ampliando - de la mano de los cambios producidos en el contexto internacional - hasta llegar a incluir a Brunei en 1984, Vietnam en 1995, Laos y Myanmar en 1997 y Camboya en 1999.
[5] Rimoldi de Ladmann, E. "El Este Asiático y las relaciones exteriores del Mercosur. Una nueva frontera". En: CARI: Análisis de la dinámica política, económica y social del Asia Pacífico en su relación con la Argentina. Buenos Aires, 2000.
[6] En la década del ’90, el comercio con la región del Asia Pacífico alcazaba un 10% de la totalidad del comercio exterior de Argentina, luego de las regiones de: Mercosur, Unión Europea y Estados Unidos. Ver: Las Relaciones Económicas de los países de América Latina y el Caribe con la región de Asia Pacífico durante la década del ’90, de Eduardo Mayobre y Gerardo Notto. En: “Informe sobre las relaciones económicas de América Latina y el Caribe con Asia – Pacífico”. SELA, 1999.
[7] Bekinschtein y Moneta. “El Este de Asia y América Latina: un repaso a los espacios vacíos”. En: “Informe sobre las relaciones económicas de América Latina y el Caribe con Asia – Pacífico”. SELA, 1999.
[8]Bekinschtein y Moneta, op. cit.
[9] Fuente: ASEAN Statistics Unit. Selected ASEAN Indicators, 2001. En: www.aseansec.org
[10] En Comercio Internacional es muy utilizada la expresión de “distancia psicológica” para hacer referencia a una barrera mental que impide o dificulta la apertura hacia regiones o actividades que tradicionalmente se consideraron alejadas de los intereses propios. Esto es quizás más difícil de revertir que la distancia real, que con el avance de los medios de transporte se ha ido acortando a gran velocidad.
[11] Al respecto valga nombrar que los países de la ASEAN han firmado un Acuerdo de Libre Comercio (AFTA), por medio del cual se comprometen a reducir sus aranceles entre un 0 y un 5%, con la fecha límite del año 2003. Sin embargo, la estructura arancelaria continúa siendo muy desigual al interior de la ASEAN, al punto en que nuestras exportaciones son admitidas con aranceles muy bajos en algunos de estos Estados, y limitados, en algunos casos con aranceles prohibitivos, en otros. Esto también constituye una desventaja respecto del logro de mayor fluidez comercial.
[12] El comercio con estos países ha sido tan poco significativo que aparecen en las estadísticas como "otros países asiáticos" o "Asia not specified", por lo que resulta imposible determinar los montos reales de exportaciones e importaciones hacia los mismos.
[13] Cabe aclarar que los datos del año 2003 corresponden al primer semestre, es decir de enero a junio. Fuente: INDEC.
[14] Sadous, Alberto. En: CARI: Análisis de la dinámica política, económica y social del Asia Pacífico en su relación con la Argentina. Buenos Aires, 2000.Las relaciones económicas y comerciales de la República Argentina con los países de Asia-Pacífico entre 1989 y 1999”.
[15] Sadous, op.cit.
[16] Es importante destacar que Singapur, además de ser analizado como destino final de las exportaciones de nuestro país, también debe ser observado como puerto de tránsito a partir del cual las mercaderías fluyen hacia sus respectivos destinos en los demás países de la región. Esto podría explicar, en parte, el balance negativo que ha caracterizado el comercio exterior bilateral.
[17] Cabe aclarar que dichos datos fueron obtenidos de estadísticas oficiales: FMI e INDEC, por lo cual  han de ser relativamente confiables, a pesar de una extensa bibliografía que afirma la existencia de un déficit constante en la década del ´90 en el comercio con los países asiáticos.

 

 

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