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Un aporte a la educación inclusiva

Publicado el 03/10/2017 en Educación

La psicopedagoga Carolina Armeloni, egresada de Educación, participó de la construcción del Decreto de educación inclusiva en Colombia.

Carolina egresó de nuestra en Facultad de Educación en 2015. Hizo pasantías en el Hospital Infantil Municipal de Córdoba y en el Hospital Garrahan . Actualmente vive y trabaja en Colombia, en donde participó de la construcción del Decreto reglamentario de educación inclusiva para personas con discapacidad de ese país.    

Contanos un poco sobre tus pasantías y experiencia profesional

En el último año de mi carrera hice una pasantía en el Hospital Infantil Municipal de Córdoba y participé de una investigación sobre cociente intelectual en niños con Distrofia Muscular de Duchenne. Esta investigación me permitió realizar una visitancia al Hospital Garrahan por tres meses, donde estuve en el equipo de clínicas interdisciplinarias.

Fue una experiencia de aprendizaje muy significativa porque se trata de un hospital de alta complejidad. 

¿Cómo fue tu participación en el decreto de educación inclusiva en Colombia?

En abril de 2016 me mudé a Bogotá, Colombia, dónde entré a trabajar en el Instituto Nacional para Sordos (INSOR), que es un organismo adjunto al Ministerio de Educación Nacional. Allí me desempeño como asesora de Marcela Cubides Salazar, Directora general de esta institución y representante de la Ministra de Educación ante el Consejo Nacional de Discapacidad de Colombia. Ella lideró la construcción del Decreto reglamentario de educación inclusiva.  

Colombia adhirió a la convención de los derechos de las personas con discapacidad y desde el año 2013 tenía pendiente la reglamentación de este decreto. En este marco, en septiembre de 2016 comenzamos  a trabajar y a redactar el decreto que se publicó el pasado 30 de agosto. Se trata del decreto 1421 por el cual se reglamenta la educación inclusiva para personas con discapacidad en Colombia. 

¿Cuál es su importancia?

Este decreto es muy relevante en materia de educación inclusiva, considerando que Colombia no contaba con una ruta clara para llevarla adelante. Este decreto indica qué debe hacer el país en esta materia, pero aparte brinda herramientas sobre el cómo hacerlo. 

Es importante contextualizar que Colombia estuvo 50 años inmersa en una guerra interna, y recién el 24 de noviembre de 2016 se firmó el acuerdo de paz con las FARC.  Todo esto se relaciona con que por primera vez en la historia de Colombia se destinaron más recursos al Ministerio de Educación que al Ministerio de Defensa. Estos hechos históricos contribuyen a que este país emprenda acciones en pos de resolver deudas internas, generadas, entre otros, por el conflicto armado, dentro de las cuales se incluye reglamentar la educación inclusiva. 

Como Colombia es un país con realidades regionales muy diversas, el decreto plantea un plan progresivo de implementación a cinco años, donde cada secretaría elaborará un plan acorde a su realidad y a sus necesidades.

Es por esto que creemos que este decreto será un antes y un después en la inclusión de personas con discapacidad dentro del sistema educativo, porque hasta este momento muchos estudiantes en esta condición se encontraban por fuera del mismo, o inmersos en  procesos de educación segregada. 

¿Cómo fue este proceso?

El decreto 1421 fue construido a lo largo de un año de trabajo interdisciplinario con profesionales del Ministerio de Educación Nacional. Este proceso tuvo instancias de socialización con la sociedad civil, la academia, y también se mantuvieron diferentes reuniones con la Ministra de Educación y los Viceministros que realizaron un seguimiento muy estricto del proyecto.

Luego que el Presidente Juan Manuel Santos, y la Ministra de Educación Yaneth Giha firmaran el decreto, participamos en cinco eventos en diferentes regiones del país, con el objetivo de presentar el mismo a todos los secretarios de educación. 

Esta fue una experiencia muy particular ya que, por un lado, el decreto fue muy bien acogido por todos, pero a su vez pudimos escuchar las problemáticas que atraviesan las diferentes regiones. 

¿Qué sentís que aportaste como profesional?

Como profesional del equipo de trabajo, creo que mi aporte fue tener una mirada hacia lo internacional, debido a que era la única extranjera del equipo. Esto me llevó a realizar una investigación sobre lo que se hacía en varios países en esta materia, para lograr un decreto que cumpliera con los estándares internacionales. No se trató solo de mirar qué hacían los diferentes países, sino también poder ser coherentes con la realidad nacional de Colombia. En este sentido fue clave el trabajo interdisciplinario que logramos.  

¿Qué significó para vos haber participado de esta experiencia?

Esta experiencia fue un momento bisagra en mi carrera. Me permitió conocer en mayor profundidad la realidad latinoamericana en materia de educación inclusiva, y además poder tomar conciencia de cuáles son los retos y desafíos que tenemos por delante como región. 

En este sentido, esta experiencia profesional me permitió poder aplicar lo aprendido en la universidad pero enfocado a la construcción de una política pública, que es algo que trasforma e impacta en la vida de todos los ciudadanos de una nación. Por lo tanto, una gran responsabilidad. 

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